En la obscuridad de la habitación, mi conciencia vaga de un lado a otro, no puedo dejar de contemplar el cielo estrellado, por que dentro de mi tengo la certeza de que esta noche estas aquí, lo puedo percibir en la calidez de la noche, en la fresca brisa que se desliza sobre la piel de mi cuello, en la solitaria nube aventurera que surca el estrellado firmamento, pero sobre todo en este perfume que me invade, y revitaliza al exhausto ser dentro de mi. Es en este momento que ingenuamente mis manos buscan hundirse en tu pelo, deseo embarcarme sin retorno en ese sombrío mar, que libera tu fragancia al moverse entre mis yemas.
No logro conciliar el sueño que tanta falta me hace, no se si es que no puedo, o simplemente no deseo dormir, pero… ¿Cómo podría hacerlo si cada noche se asemeja tanto a ti? ¿Como podría dormir si estar contigo o no estarlo es la medida de mi tiempo? ¿Cómo podría dormir sabiendo que puedo permanecer junto a ti un instante más?
Recuerdo aquel maravilloso día en que te vi por primera vez, recuerdo haber sentido la caricia de tu serena mirada sobre mis agotados hombros, y es entonces cuando al voltear, mis pupilas se han clavado en las tuyas por un fugaz y eterno instante, que me ha bastado para perderlo todo, para caer en la profundidad de tu mirada, mas allá de esa alegría que irradia tu rostro he podido ver la rosa melancólica de llameantes pétalos. Y tu sonrisa, tan suave, comprensiva y llena de ternura, discretamente invitante… alimento de mi famélica alma.
Trato de escribir en la obscuridad tu nombre, trato de escribir que te quiero, trato de convertirme aunque sea solo un momento en uno de esos sublimes titanes llamados poetas, y sin embargo por mas que lo deseo, descarto una palabra tras otra, el lenguaje me parece tan finito, tan simple, en vano he tratado de cincelarte una rima, pero todo lo que he escrito me ha parecido absurdamente insignificante, yo, un enclenque desaliñado y perdido dejo mucho que desear en lo que soy, en todo lo que pretendo plasmar, nunca acierto en la diana, me queda sólo esta sensación de saber que me queda algo por decir, y por mas que lo intento no puedo contener este inquietante caudal que solo amaina cuando acaricio el papel con la pluma, y me sumerjo en ese extasiante mundo de poesía, que no podría llevar otro nombre mas que el tuyo.
Estar junto a ti, aunque sea en el falso silencio de la amistad, me esta haciendo crecer como persona, estoy aprendiendo tantas cosas de ti, no se como ni el para que, pero después de hablar contigo siento la necesidad de desafiar al mundo, levantarme desde el suelo, apartarme de la masa de ciudadanos, abandonar el refugio de miedo, tirar esta mascara que suponía obligado a portar y recorrer el mundo persiguiendo un sueño. En verdad que la fortuna me ha sonreído al permitirme encontrarte, y mas afortunado me considero al saber que soy aunque sea un pequeño cometa en tu universo, por que así he encontrado la llave oculta de la celda de mi alma, compruebo en cuerpo y alma que la tarea de ser hombre es menos dura, olvido la cabeza entre los emocionados dedos, para empezar a decir siempre, y olvidarme de la palabra nunca.
Son tantas las cosas que te quiero preguntar, las vivencias que quiero compartir, las ganas de seguirte hasta el fin del mundo que no me creo capaz de hacerlo yo solo, es irremediable, eres pieza clave en esta partida de ajedrez que no es mas que mi vida, la cual yo creía perdida, pero ahora descubro, la jugada que me habrá de permitir ganarla algún día.
Naci humano, y como tal soy vulnerable a lo que siento, cuando estoy frente a ti, no puedo evitar dibujar esa sonrisa estúpida en mi rostro, bajar el volumen de la voz y tartamudear como si cada palabra que saliese de mi boca fuese a ser examinada por una implacable corte de jueces, es tanto lo que quisiera explicarte, que siempre olvido lo que realmente importa, siempre extravió las palabras, producto de las inseguridades que me asedian incansablemente…siempre olvido decir lo que sos para mi...

No hay comentarios:
Publicar un comentario